La rehabilitación tras una cirugía del ligamento cruzado anterior (LCA) comienza desde el mismo momento de la operación. Las primeras semanas son decisivas: no buscan entrenar fuerte, sino crear las bases sobre las que se apoyará toda la recuperación posterior.
Un inicio adecuado permite:
- Evitar rigidez articular.
- Minimizar la pérdida de fuerza muscular.
- Normalizar el patrón de marcha.
- Prevenir complicaciones como el dolor femoropatelar o el déficit de extensión.
En este artículo te explicamos, de forma sencilla, cómo es la fase inicial de la rehabilitación del cruzado y qué objetivos perseguimos en Activefisio durante este periodo.
FASE 1 – Rehabilitación inmediata (0–2 semanas)
“Deja que la rodilla se calme, pero no la abandones: la extensión es prioridad absoluta.”
Objetivos principales:
- Controlar el derrame articular y la inflamación
- Disminuir el dolor
- Recuperar el rango de movimiento (ROM) desde 0º hasta 100º–125º de flexión
- Normalizar la movilidad patelofemoral durante la activación del cuádriceps
- Restablecer el control voluntario del cuádriceps
- Progresar de carga parcial a carga completa al caminar
Criterios de progresión
Rango de movimiento (ROM) y activación:
- Extensión < 5°
- Flexión activa ≥ 100°–110°
- ≥ 20 elevaciones de pierna recta (ASLR) con la rodilla completamente extendida.
Marcha
- Para caminar con 2 muletas (≈50% de carga):
Dolor controlado, derrame estable y buen control voluntario del cuádriceps.
- Para caminar con 1 muleta:
Sin dolor (ni uso de AINEs), derrame controlado, ROM 0°–100° y activación completa del cuádriceps durante todo el recorrido articular

Tratamiento en la fase temprana:
La fase temprana de recuperación tras una cirugía de LCA tiene un objetivo principal: crear un entorno articular tranquilo, estable y funcional que permita avanzar con seguridad hacia cargas más exigentes.
1. Control del dolor y la inflamación
Aplicar de forma sistemática los principios de protección, carga óptima, hielo, compresión y elevación ayuda a modular la respuesta inflamatoria y disminuir el dolor. Mantener la rodilla “silenciosa” es clave: un buen control del edema facilita la contracción muscular, reduce la rigidez y mejora la tolerancia al ejercicio, permitiendo progresar sin retrocesos.
2. Recuperación del rango de movimiento
El trabajo debe ser progresivo, sin dolor y orientado especialmente a recuperar la extensión completa de la rodilla, ya que perderla puede condicionar toda la mecánica futura. Mediante movilidad asistida, deslizamientos suaves y actividades rítmicas con baja carga, se favorece la lubricación articular y se previenen adherencias. La flexión también se recupera de forma gradual dentro de los límites de tolerancia.
3. Activación y fuerza temprana
Tras la cirugía es habitual la inhibición artrogénica, que afecta a la capacidad del cuádriceps para activarse correctamente. Combinar contracciones isométricas con técnicas de estimulación neuromuscular ayuda a reactivar la musculatura y recuperar la confianza en la carga. De forma complementaria, las co-activaciones y los ejercicios que implican de manera conjunta a cuádriceps, isquiotibiales y glúteo promueven estabilidad y reducen el estrés sobre el injerto.
4. Condición física general sin impacto
Introducir trabajo cardiovascular en modalidades sin impacto permite mantener la forma física, mejorar la circulación y apoyar los procesos de recuperación. Mantener activo al paciente, incluso sin cargar la articulación, tiene beneficios tanto físicos como emocionales en un proceso de rehabilitación largo como el del LCA.
En esta etapa no buscamos rendimiento, sino crear bases sólidas para volver a la carga progresiva con seguridad y sin complicaciones. Cada avance sienta el camino para una recuperación eficiente y orientada al retorno a la actividad deportiva.

Conclusión
La fase temprana de la rehabilitación del LCA es decisiva para el éxito del proceso completo. No se trata de hacer muchos ejercicios cuanto antes, sino de hacer lo correcto en el momento adecuado:
- Controlar inflamación.
- Recuperar extensión completa.
- Activar el cuádriceps.
- Volver a caminar con un patrón normal.
- Progresar la carga de forma controlada.
En Activefisio diseñamos tu programa de rehabilitación basándonos en criterios objetivos, ejercicio terapéutico de calidad y seguimiento individualizado para que tu rodilla esté preparada para las fases avanzadas… y para volver al deporte de forma segura.
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