Si eres corredor habitual, es muy probable que alguna vez hayas sentido ese dolor molesto en la parte interna de la tibia. Empieza como una pequeña molestia al correr, mejora al calentar… pero con el paso de los días se vuelve más persistente, hasta el punto de limitar tus entrenamientos o incluso aparecer en reposo.
A esto muchas personas lo llaman periostitis. Sin embargo, hoy sabemos que este término se queda corto. El nombre más adecuado es síndrome de estrés tibial medial (MTSS), una de las lesiones más frecuentes en corredores.
Pero más allá del nombre, lo importante es entender algo clave:
No es simplemente una inflamación… y por eso muchas veces no mejora con reposo o hielo.
1. El gran error: pensar que es solo inflamación
Durante años se ha explicado la periostitis como una inflamación del periostio (la capa que recubre el hueso). Bajo esta idea, el tratamiento era sencillo: reposo, hielo y estiramientos.
El problema es que este enfoque no funciona en muchos casos. El dolor desaparece temporalmente, pero vuelve en cuanto retomas la carga.
La evidencia científica actual indica que el origen del dolor no está del todo claro. Puede haber implicación del hueso, de la fascia o de los tejidos blandos que rodean la tibia. Por eso, hoy entendemos la periostitis como un problema de sobrecarga del sistema, más que como una lesión localizada concreta.
2. ¿Qué es realmente la periostitis tibial?
El síndrome de estrés tibial medial se caracteriza por un dolor difuso a lo largo del borde interno de la tibia que aparece con la actividad, especialmente al correr o saltar.
Pero lo más importante no es dónde duele, sino por qué aparece.
La clave está en el equilibrio entre lo que haces y lo que tu cuerpo puede tolerar.
Tu cuerpo está preparado para soportar carga. De hecho, necesita carga para adaptarse. El problema aparece cuando esa carga supera la capacidad de adaptación del tejido.

3. La clave: Demanda vs Capacidad
La periostitis no aparece por correr… aparece por cómo estás corriendo y cuánto estás cargando.
Algunos factores muy habituales son:
- Aumentar demasiado rápido los kilómetros o la intensidad.
- Cambiar de superficie (asfalto, montaña, pista).
- Modificar el calzado sin adaptación progresiva.
- Volver a correr después de un parón sin progresión.
- Falta de capacidad muscular (especialmente en gemelos y sóleo).
Todo esto genera un estrés repetido sobre la tibia que, si no se gestiona bien, acaba produciendo dolor.
4. ¿Cuánto tarda en recuperarse?
Aquí es donde muchas personas se frustran.
La periostitis no es una lesión rápida. No es algo que se solucione en una semana. En muchos casos, la recuperación puede llevar varios meses.
Esto no significa que estés “peor de lo que pensabas”, sino que el tejido necesita tiempo para adaptarse de nuevo a la carga.
El objetivo no es eliminar el dolor rápidamente, sino hacer que tu cuerpo tolere mejor la carga progresivamente.
5. Cómo tratar la periostitis de forma efectiva
1. Gestión de cargas
Es el punto más importante. No se trata de dejar de correr completamente, sino de ajustar la carga a lo que tu cuerpo puede tolerar en ese momento.
A veces será necesario reducir volumen o intensidad, pero siempre con la idea de volver a progresar.
2. Ejercicio terapéutico
El ejercicio es la base del tratamiento. No solo ayuda a reducir el dolor, sino que mejora la capacidad del tejido para soportar carga.
Especialmente importante:
- Trabajo de gemelos y sóleo.
- Ejercicios de carga progresiva.
- Mejora de la tolerancia al impacto.
El objetivo es que tu cuerpo se vuelva más resistente.
3. Progresión controlada al running
Uno de los errores más frecuentes es parar completamente… o volver demasiado rápido.
La clave está en una reintroducción progresiva del running, controlando:
- Volumen.
- Intensidad.
- Frecuencia.
Y aceptando que cierta molestia leve puede formar parte del proceso.
4. Educación
Entender lo que te pasa cambia completamente la forma de afrontarlo.
Saber que:
- No es una lesión “grave”.
- No necesitas reposo absoluto.
- Puedes mejorar con una buena progresión.

5. ¿Cuándo deberías consultar?
Si te sientes identificado con alguna de estas situaciones, es buen momento para valorar tu caso:
✔Dolor en la tibia que aparece al correr.
✔Molestias que no desaparecen con el reposo.
✔Recaídas frecuentes al volver a entrenar.
✔Sensación de no saber cómo progresar sin dolor.
Conclusiones
La periostitis tibial no es simplemente una inflamación. Es un problema de sobrecarga mal gestionada en el tiempo.
Y la solución no está en parar indefinidamente, sino en aprender a cargar mejor, progresar de forma adecuada y mejorar la capacidad de tu cuerpo.
Con el enfoque correcto, puedes volver a correr… y hacerlo mejor que antes. Pide cita si tu periostitis no te deja rendir al 100%.
Bibliografía
Winters M. The diagnosis and management of medial tibial stress syndrome: an evidence update. Unfallchirurg. 2020;123(Suppl 1):S15–S19.